Samuelle, Alessandro y María Angélica

Querida Anahí:

A ti y a tu maravilloso equipo un millón de gracias por haber hecho de esta experiencia algo tan maravilloso.

 

Estarán por siempre en nuestro corazón por su ejemplo de entrega y dedicación, porque en cada cosa que hicieron dejaron una parte  de su corazón y por eso todo fue siempre fenomenal.

Gracias por esa belleza de clausura, por su intenso trabajo y por demostrar que en ÁBACO cada niño tiene un papel estelar.

Damos gracias a Dios por haberlas puesto en nuestro camino, su amor y apoyo nos ayudó a ser una mejor familia y, por encima de todo, hicieron de Samuelle un niño maravilloso.

Nos despedimos con un hasta pronto con la certeza de saber que si comenzamos el camino en ÁBACO lo hacemos con el pie correcto.

Las queremos mucho y las extrañamos. ¡Estarán siempre en nuestro corazón!